Esta frase de Karl Marx es lo primero que se me ha venido a la cabeza al leer la noticia. Resulta que el TRIBUNAL DE DERECHOS HUMANOS (aquellos que atañen a todas las personas humanas) ha decidido que los crucifijos en las escuelas públicas suponen una coacción a la libertad de pensamiento de los alumnos. ¡Por fin!
Pero lo que me ha hecho pensar en la sentencia de Marx no es esto, una resolución de lo más lógica: si yo quiero que mi hijo sea de tal o cual pensamiento, crean en tal o cual cosa, no tengo que molestar a los que creen en lo contrario. Es como si en TeleMadrid o en el Canal Nou (Valencia), hiciesen propaganda política de ciertos partidos... ¡pi, pi, pi! Me dicen por el pinganillo que de hecho hacen propaganda del Partido Popular..., el partido que gobierna en esas CCAA. Bueno, pues como si en las escuelas te obligasen a votar a tal o cual partido o si no, no aprobabas... vamos que si es público, es de todos: de izquierdas, de derechas, de creyentes o de ateos, etc.
No, lo que me ha hecho pensarlo ha sido que el arzobispo de Sevilla ha dicho que atenta contra la libertad religiosa... ¿Perdona? Creo que no lo entiendo. ¿Contra qué libertad atenta? ¿Contra la la libertad de imponer vuestra religión a todo el país?
Si vas a una persona culta, íntegra e inteligente y le dices “vamos a prohibir que las escuelas públicas muestren símbolos religiosos”, te dirá “pues me parece genial, ya era hora de que defendiesen mi derecho, y el de todos, a educar cómo quiera a mi hijo”.
Pero no, si vas a un pepero, un cardenal “efebófilo” -palabra inexistente en la vigésima segunda edición del diccionario de la RAE-, o a un presidente de país con forma de bota, te dicen que atentan contra la libertad -la suya, que es la única legítima-, contra las raíces cristianas -deben ser las de quemar a herejes, matar en guerras y apoyar golpes antidemocráticos- y contra su poder político y económico -que no lo dicen directamente, pero como si lo hicieran. Como no podía faltar, han dicho “y porque a los otros no”, como siempre se hace desde ese lado de la mesa y han criticado que no se prohíban los burkas. Aunque, como feminista convencido que soy, me parece un símbolo de control machista, tengo que decir que no tiene nada que ver. Pues los burkas lo llevan las personas individuales, no las clases de colegios públicos. Porque claro, imagínate que hubiese una media luna o un Buda en una clase, rápidamente todos los colectivos cristianos atacarían eso y pedirían que lo quitasen por supuesto...
Los DERECHOS HUMANOS se refieren a todas y cada una de esas personas que habitan la Tierra. Y defienden nuestros derechos y nuestras libertades, las de TODOS. No solo la de unos pocos. Por eso han prohibido las cruces, porque atacan a la LIBERTAD de religión, esa que tanto defienden cuando dicen que hay que separar iglesia y estado. Si quieres que tu hijo sea católico, apostólico y romano, hazlo en tu casa, en un colegio privado y en la misa, no nos lo impongas a los que queremos que sean librepensadores, crean en lo que quieran y sean tolerantes.
Fuerza y Honor, Agur.




